¿Cuál es el rol del comerciante en la transformación de un país?

El empresario dedicado al comercio, especialmente el minorista, desarrolla un particular sentido de la acción social, dada su permanente convivencia con sus múltiples realidades, cotidianas o no. La exploración de ese terreno, a través de un estudio realizado, nos permite ofrecer la comprensión la conexión entre responsabilidad social, la individual y moralidad a través del comerciante y proponer bases para la transformación de una sociedad

Para responder a esa pregunta en primer lugar es necesario recurrir a los orígenes de la humanidad y situar al comercio como un espacio para el intercambio, en el cual convergen factores de orden psicológico y moral, además de un sentido de convivencia. Comenzando por la génesis del movimiento estoico hasta la consolidación del movimiento whig, la figura del comerciante ha ocupado un rol mediador o protagónico en la formación, crecimiento y evolución de las sociedades, en distintos ámbitos o dimensiones, incluyendo el pensamiento místico o religioso.

comercio europeo edad media pueblo
La fuerza movilizadora del comerciante cooperó para que la humanidad saliera de 6 siglos de estancamiento, durante el Medio Evo, al impulsar una economía de intercambio y crecimiento

Actualmente el comerciante, visto como actor en la complejidad de un sistema social, ofrece la oportunidad de mediar e incidir en la consolidación de valores democráticos y la evolución de la sociedad, a través de la lógica del individuo en plena “conciencia activa” (término insistente en la obra de Emeterio Gómez) ante sus realidades y en su inter-conexión con el prójimo. Vale en cualquier contexto, aunque en Venezuela, se convierte en una necesidad aún mayor, en situaciones de alta convulsión y conflictividad, precisamente por ser blanco potencial de los actos donde el ser humano rompe con el civismo.

Para comprender mejor la idea es necesario asumir al comercio, principalmente el minorista, como un espacio cotidiano de intercambio social, de transacciones continuas, recurrentes entre seres humanos  Si ese proceso, aun siendo altamente pragmático, tiene como componente la conciencia de la alteridad, entonces es posible la convivencia social. El sentido intrínseco a esta noción es indispensable para la cohesión y la identificación como miembros de una misma especie, evitando constructivamente en el mediano y largo plazo el colapso social. El comerciante –entre muchos otros agentes sociales– puede agenciar ese cambio, dada su capacidad de ser lo que en ciencias sociales se denomina “observador participante” y de ser al mismo tiempo, procurador de relaciones equilibradas.

Desde principios del nuevo milenio, en distintos momentos y contextos, se ha hablado de un nuevo capitalismo, llámese consciente, solidario, espiritual, humanizado o cualquier término afín. El empresario dedicado al comercio probablemente puede entenderlo antes que los demás tipos de empresarios, porque implica un acto humano, cercano al “ciudadano de a pie”. Para él, la relación con el otro, no es casualidad u obligación, es la “sal” que da gusto a la labor del día:

 Lo que más me gusta más la relación con el cliente, con la gente, a mi me encanta estar en el mostrador y atender a un cliente, solucionarle un problema. No sé.. me encanta.. Me gusta muchísimo más”.

Del comercio nació el liberalismo, la moneda, el mercado, el derecho a la ciudadanía aun sin la propiedad de la tierra. Un comerciante conoce o intuye el impacto, la trascendencia de su negocio en un entorno socioeconómico local. Procura establecer el alcance de sus operaciones en un territorio, fundamentalmente por atribuirse el rol de principal o único proveedor de ciertas categorías de bienes básicos y otros suministros. Esto último le confiere roles simultáneos como observador y protagonista en la creación de valor social. Ocurre en él, aún sin hacerlo conscientemente, y se percibe claramente cuando conversa sobre sí mismo y dice cosas como:

Uno tiene que compenetrarse con el sector, o donde vives, o donde trabajas. Bueno déjame ir a ver a informarme qué es lo que están haciendo allí. Déjame ir a ver qué es lo que van a hacer..”

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Del falso al auténtico comerciante

Es abundante lo que puede decirse del sentido del concepto “comerciante”, además de diferenciar al “verdadero” del “falso”.  En la exploración que realizáramos sobre el tema, los empresarios de esta actividad, espontáneamente, facilitaron la distinción. Un “comerciante auténtico” es aquél actor social, dentro de esa actividad económica, caracterizado por ser líder en diferentes realidades y a la vez por ser ciudadano. Es decir, convive con su multiplicidad de roles.

Tal cualidad implica que se distingan en él, entre otros aspectos, algunos como:

  • Tiende a incentivar en un otro un sentido de identificación y de pertenencia hacia algún grupo de la sociedad.
  • Muestra un sentido de identificación con la comunidad en la que opera y motiva cotidianamente su hacer.
  • Va creando su propio sistema de creencias, transmisibles a un grupo.

Más allá de ello, se identifica en él una fuerte labor de conversión personal, con impacto directo o indirecto en el prójimo.

Un auténtico comerciante construye y transmite a su gente su propio credo:   “Creemos en el trabajo, en el esfuerzo, en la llamada otra vez al cliente, en la persecución, en la búsqueda. No, no en la persecución, en la búsqueda del cliente, el buen trato”.
 Acción con sentido de responsabilidad

Al igual que de la diversidad de sus roles como ser humano, de la función social del empresario del comercio, puede decirse que su alcance es múltiple. Desde su condición de agente económico se despliega a la de agente relacional, y desde allí, a la de agente de cambio. No sólo porque es propio de su condición el generar valor agregado en el manejo de los bienes y ampliar el sentido de utilidad en el uso del capital, sino también:

  • Asume riesgos y da ejemplo como emprendedor.ferretero 2
  • Moviliza actitudes y comportamientos sociales.
  • Tiene contacto directo con el “ciudadano de a pie”.
  • Se realiza en la interacción con otros.

Entonces, el comerciante dada su condición de actor social, es un sujeto que combina una vocación impulsada por ganancias, la elección personal, crear espacio para impulsar valoraciones, amplía su sentido de responsabilidad ante los otros, más allá de la familia y de sí mismo.

portada.libro.baja.resolucionTales ideas son desarrolladas con mayor profundidad y amplitud en el libro El Comerciante: Actor clave en la transformación social(*), derivado de un estudio que realizamos para establecer posibles nexos entre Responsabilidad Social y Responsabilidad Individual. La lectura establece como hilo conductor la búsqueda, a modo de viaje explorador, la respuesta a la pregunta: ¿Es posible comprender la conexión entre responsabilidad social, la individual y moralidad a través del comerciante y proponer bases para la transformación social a partir de éste actor?

@xiomarayamil

 

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