Xiomara Yamil Zambrano

Comunicación, responsabilidad social y sostenibilidad

  • Relato de un saltamontes (no tan pequeño): mi homenaje al profesor Emeterio Gómez

    El 17 julio de 2014 se realizó la tertulia “La Sabiduría de Emeterio Gómez” organizada por Cedice y la librería Lugar Común, en Caracas. Fui invitada a exponer mi experiencia como la última estudiante que tuvo el honor de contar con su tutoría doctoral, antes del incidente que lo mantuvo distanciado, para siempre, de su prolífica vida como hombre de ideas. Hoy 20 de abril se cumple un año de la partida física del brillante economista y filósofo venezolano y me permito reproducir aqUÍ el texto que escribí y leí a los presentes en tan especial ocasión

    Invitación a las tertulias que se realizaron en el 2014 sobre el pensamiento del Dr. Emeterio Gómez, estando aún en vida

    Muy buenas noches queridos amigos, y público presente.

    Gracias por sacar tiempo hoy jueves y acompañarnos un rato en este acogedor lugar.

    Gracias a Cedice por invitarme a relatar mi experiencia con el profe, en esta cálida tertulia.


    Días atrás tuve, finalmente, el cierre del largo y arduo camino del doctorado, y en medio de ese trajín, recibí la invitación de Fanny  a relatar mi historia con Emeterio, desde mi visión del profe, del tutor. Y es un honor para mí estar aquí compartiendo con Uds. ese espacio donde las vidas se cruzan para construir algo, especialmente, una amistad.

    Entonces, estar aquí para mì se trata de comentar, esperando no aburrir, cómo se creó ese nexo entre el sensei y el pequeño saltamontes», tal como los dos personajes de la serie aquella…


    Hace 10 anos entrevisté a Emeterio en ocasión del vigésimo aniversario de Cedice. Su testimonio era insumo imprescindible para escribir acerca de tan importante celebración.

    Para ese entonces, él era un personaje a quien tenía un buen tiempo viendo en persona, como conferencista en los gremios empresariales y, por supuesto, en las charlas de Cedice. Cuando ingresé como participante del programa para estudiantes de Comunicación Social, aprendí rápidamente a asociar el nombre Emeterio Gómez con la figura de un notable economista. Era el polémico desertor de la izquierda que insistía en la necesidad de restituir las libertades económicas y atacar sin piedad a la inflación a través del control del gasto público y de la imprescindible reducción  del tamaño del Estado. 

    Lo usual y familiar, era su contundencia y su firmeza. Tan intenso era el discurso que lo imaginaba como un señor muy serio, en extremo regañón y huraño.  Tenía un particular estilo de soltar o evidenciar realidades a la audiencia, como un mazazo sin anestesia posible. 


    En esa entrevista mencionada líneas arriba, Emeterio me dijo cosas como “La tarea nuestra hoy es pegar un salto en el tipo planteamiento que se hace, revindicando la idea de economía de mercado, procesando  discusiones que nunca se hicieron, con un salto hacia delante: incorporar la dimensión ética”. Él enfatizaba e insistía en el tema de la moralidad como pilar para implantar efectivos paradigmas de evolución del sistema capitalista. 


    Ya en ese momento, por distintos motivos y vivencias personales, académicas y profesionales, se mezclaban en mi cabeza un montón de reflexiones acerca de los empresarios, la responsabilidad social y los tiempos críticos que habíamos comenzado a vivir, en Venezuela y en el mundo.


    Volvimos a coincidir en un taller de Cedice a propósito de su concepto sobre Responsabilidad Moral, y en medio de una conversación durante el coffee break, al escuchar mis inquietudes y reflexiones aseveró tajantemente «Oye tú deberías meterte de lleno en esas ideas y entrar al doctorado de Ciencias Sociales, en la UCV«. Aquello me hizo click pero a su vez, puso mis ojos  como los de un alpinista amateur frente a un tepuy.

    Tal debió ser mi expresión que para suavizar el consejo asomó una opción menos tajante: inscribirme en sus seminarios sobre “Racionalidad y Religión”, en el doctorado pero bajo la modalidad de «Curso de Ampliación». Esa vía permitía una exploración iniciática a ese mundo, antes de tomar la decisión…    ¡Qué bueno es hacerle caso a un sabio…!!

    La aventura del doctorado

    Una cosa es escuchar a Emeterio en un foro público, en una entrevista en la televisión; y otra cosa es asistir a su clase. Seguro que varios de los presentes han tenido esa experiencia y saben a lo que me refiero. La intensidad de sus palabras crece exponencialmente al igual que la radicalidad de ciertos puntos de vista. Se enciende la clase y  se crea una atmósfera de rica discusión, muchas veces filosófica y existencial. Siempre bajo la guía de un Maestro. Cuando finalizaba, y según el nivel de profundidad que hubiera alcanzado el debate, uno salía del aula con la actividad neural acelerada y poniendo en  remojo ideas, creencias. Pero, muy especialmente, con ganas de conocer más, de buscar, leer, pensar y escribir. De excavar mucho más allá de la madriguera del conejo.

    Como ejemplo de ello, un día de esos en que nos ponemos a mover papeles y libros, tropecé con mi cuaderno de apuntes exclusivos para las clases de Emeterio tanto en la UCV como en los cursos de la Fundación Valle de San Francisco. Noté la abundancia de gigantes “R” y “Q”, al margen de un párrafo o frase. Es un código personal, inspirado por el profe. Esas letras identifican una reflexión propia o una pregunta importante a resolver, impulsada por la dinámica de la clase. Creo que con esa práctica, sin darme cuenta, ya había comenzado a tener sentido uno de las frases mandatorias de Eme, recomendaciones que no están escritas en libro alguno: «hay que fajarse».

    Lo comprendí, o más bien, capté el sentido que tenia para el profe cuando un día quedamos en reunirnos en una panadería para conversar acerca de mi ingreso formal al doctorado, y la posibilidad de su tutoría. Acudí sin sospechar su intención de someterme a una especie de “examen de admisión”. Supongo con su propósito fue probarme, no tanto por los conocimientos académicos, sino por mis reflexiones en torno a la responsabilidad social, la crisis venezolana,  y especialmente  la noción de Dios y cómo conectaba todo ello con mi propia vida.

    En severo tono de advertencia me pintó lo arduo del proceso doctoral. Sería un largo y retador episodio que probaría a menudo mi capacidad y sentido del sacrificio. Implicaría mucha voluntad para poner mucho empeño y foco, solitariamente, a la lectura, la reflexión, la constante redacción de ensayos. Pero que además me haría encarar y evidenciar mi nivel de fortaleza ante los duros imprevistos e incidentes personales que, durante ese extenso camino, te pone la vida. Y así fue.

    Pues bien, si el profe pensaba asustarme… lo que logró fue me hacerme sentir como Indiana Jones en “La Última cruzada”. Para los que no vieron o no recuerden esa película, en ella padre e hijo se juntan en la aventura de buscar el Santo Grial. Es una historia de desafío, humor, reflexión,  afecto, enseñanza, cuestionamiento, en tiempos de un orden social trastocado.

    Como bien lo advirtió Emeterio el viaje hacia el doctorado implicó la inversión en muchas horas hombre (u horas mujer en mi caso) en lecturas para la discusión, cara a cara, y con el soporte de un ensayo. Por supuesto, la primera vez que entregué un texto al profesor Gómez para su revisión y crítica fue como una prueba de fuego. Tomas conciencia de estar frente a un hombre muy exigente. Él disecciona tu producción intelectual hasta dejarla en carne viva. Te devuelve tus páginas, con sus ideas en puño y letra regadas por los márgenes y reversos de cada hoja, y te sorprende con frases para “tomarte el pelo” o verter dosis de fino humor. Te insta a leerlo, tomar nota o que modifiques y profundices ideas. También resalta con grandes alabanzas lo que considera extraordinario o «crucial». Muchos dirán que eso de rayar los trabajos es típico de los académicos y es cierto, yo también lo soy  y he adoptado algo de ese estilo. Sin embargo, en este caso, cuando lees sus comentarios a tus textos o las notas a los libros que selecciona y fotocopia para tu obligatorio consumo, tomas consciencia de ser testigo privilegiado de la conversación que Emeterio establece, en un tono muy íntimo, con un autor o…  consigo mismo. Tan especial es que se escribiría un libro interesante a partir de todas estas notas al margen.

    No es fácil ser guiado por un tutor como Emeterio. Es muy auténtico, sincero, incisivo, crudo. A muchas personas les pareció una locura que lo hubiese escogido para tal labor, porque así como ha tenido miles de seguidores, tampoco le faltan detractores. Fueron varios años de intercambio, los suficientes para autoidentificarme como un pequeño saltamontes  con el privilegio de un sensei. Se vive una relación de mutuo respeto y aceptación, muy en el concepto de alteridad o del otro como legítimo otro,  a la manera de Búber o Maturana. De cada comentario y conversación siempre había una idea, una reflexión. Más allá del contenido intelectual, la huella de Emeterio la imprime un espíritu noble, sensible, solidario. Pesa más la humildad y sencillez de pueblo nunca desprovista, por muchas calles y fronteras que haya transitado.

    Al estar cerca de una persona pionera, contundente, atrevida, valiente y firme en sus ideas, trae consigo el gusanito del conocimiento y nuevas reflexiones. Incluso te lleva a la temeraria provocación de retar al sensei.

    Uno empieza a caminar hacia otros autores o campos. En mi caso fue la neurociencia. Quería ver otra cara a los ejes conceptuales de la aventura doctoral, y me acerqué a la relación entre el cerebro y la ética. Allí Emeterio sacaba a pasear su carácter testarudo. Se resistía fuertemente al principio e incluso durante la revisión de la versión final de la tesis, aún me decía que era innecesario dedicarle tiempo a la discusión en torno al nexo entre conciencia, emociones, cerebro y moral. Pero, como buen sabio y caballero que es, respetó mi firmeza en mantener ese bloque temático.

    Tiempo después entendí que no haberle hecho caso, contradictoriamente, fue otra de sus múltiples enseñanzas como tutor con sus exámenes invisibles. Esa determinación probó la capacidad para sostener una idea y sustentarla. Claro, allí no iba a quedarse el asunto y puso sus condiciones: El temita se quedaba en la tesis siempre y cuando escribiera, como epílogo, un capitulo o segmento para fijar posición acerca del determinismo biológico y la ética. 

    El viaje finaliza con un producto llamado tesis, pero principalmente a llevarme a entender y evidenciar la conexión del empresario con el sentido y la trascendencia de la conciencia activa, tema central de sus libros Qué es lo humano y Responsabilidad Moral.

    Desde un inicio mi interés fue ir al mundo de la vida e investigar la acción empresarial con los ojos puestos en el comerciante. Y lo encontré como un sujeto demasiado humano, que vive múltiples realidades y se debate entre ser ciudadano de a pie y el ser líder de su propio sistema social, o reino. Estudié y escarbé el tema a través del encuentro cercano con 8 sujetos que me abrieron una ventana a sus vidas. Conversar de ello con Emeterio fue enriquecedor, tanto como lo fue compartirlo con la profesora Ana María Rusque, quien fue una invitada permanente a esta aventura y a quien Eme delegó y confió la tutoría metodológica, además de mostrarle un gran respeto  como colega y como persona.

    Aquí hablé del profesor, para no excederme en el tiempo, sin dejar de comentar que la vivencia fue integral y, decir que he tenido el honor y placer experimentar la calidez y el afecto del hogar de Emeterio y Fanny.

    Finalmente, cual examen final concluyo mi participación en esta tertulia en Homenaje a Emeterio Gómez, con una pregunta: ¿Qué es lo humano? Tal vez se trata de crear, decidir, vivir. Pero ese es el tema de la próxima sesión, donde se hablará de Steve Jobs en su complejidad como creador, aún cuando fuera polémico por su forma de actuar.

    Así que, tal como el poema de Gustavo Adolfo Bécquer, en el que pregunta ¿Qué es poesía? Si el profe Emeterio pregunta, ¿Qué es lo humano? Yo diría, ¿y tú me lo preguntas? Lo humano eres tú.              

    Xiomara Y. Zambrano

    Caracas, 17 julio de 2014

  • ¿Por qué abordar el tema género en la gestión de la responsabilidad social?

    De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, el 5 es uno de los más recurrentes en el diseño de programas y proyectos de Responsabilidad Social, en la actualidad. Ese tema y el medio ambiente suelen estar entre las campanas ganadoras de los principales premios internacionales en Publicidad y Relaciones Públicas (Estanyol, 2020). Se ha ido acentuando debido a la presiona de las demandas de movimientos mediáticos emergentes como #Metoo #TimeUp o #Niunamenos o por la necesidad de abordar el impacto socioeconómico de la desigualdad y la exclusión. Si de números se trata, el Banco Mundial estima que la resolución de la equidad de género puede aportar USD$28 billones a la economía global en 2025.

    Para llegar allí  la ruta debe integrar visión y acción conjunta en las tareas orientadas a reducir a cero las brechas en remuneración equitativa, al acceso a puestos de toma de decisiones, a la violencia de género, a formar para el trabajo y proveer las habilidades propias del emprendimiento sostenible, entre otras que se perfilan como necesarias. Hay marcas que han entendido esto desde hace tiempo y se han destacado con propuestas innovadoras como por ejemplo la desarrollada por Gucci en la India con el proyecto “I was a Sari”, cuyo objetivo es la inclusión económica de la mujer a partir de su capacitación en sastrería.

    Un caso interesante en nuestro continente lo muestra la corporación Belcorp, junto a sus emblemáticas marcas especializadas en belleza y cuidado personal. Esta empresa peruana cuenta con una Fundación cuyo norte, desde hace 16 años, es el fomento del emprendimiento femenino en la región. 

    En una reciente colaboración para La Nota Latina mencionamos la necesidad de tomar en cuenta la voluntad de la banca multilateral y otras instituciones internacionales  decididas a atender las consecuencias del Covid-19 en América Latina. Una alianza histórica entre el Banco Interamericano de Desarrollo y 40 empresas globales y regionales, suscrita a principios de este año, sella la intención de alinear recursos y esfuerzos  en tres áreas, incluyendo el progreso de mujeres y niñas.

    Implicará entonces una oportunidad para el desarrollo de nuevos proyectos sostenibles desde el liderazgo socialmente responsable, o para el fortalecimiento de los ya existentes.

    Si una empresa decide abordar la temática femenina como parte de su estrategia en ese campo, la primera recomendación es detenerse a reflexionar el para qué de esa decisión. Por experiencia he visto que estos procesos una vez encaminados conllevan un efecto bola de nieve en el interior de la compañía, surgiendo un interesante movimiento en su clima organizacional. Por tanto el primer paso debe implicar la integración del diagnostico interno y las fuerzas del entorno, junto a un diálogo sincero con quienes toman las decisiones para precisar la verdadera razón que conduce a la inversión social en materia de género. Cuando un negocio tiene como principal clientela al público femenino, es más comprensible e incluso, indispensable, que cuente con una política, un atributo o un componente social en materia de género.  Pero cuando no ese elemento no es el eje de su core business, y aún así quiere ejecutar prácticas de responsabilidad social orientadas a la niña y la mujer, muchas veces hay que afinar el ojo y precisar quién es el agente de cambio -en el seno de la compañía- y cual es su real motivación. Puedes encontrar sorpresas en tu diagnóstico inicial.

    De alguna u otra manera,  cuando una empresa da el paso de incursionar en actividades asociadas al ODS 5, cuyo enunciado es “Igualdad de género y empoderamiento de la mujer” además de contribuir con la resolución de los grandes problemas sociales visibilizados y acentuados por la pandemia representará, para cualquier empresa –grande o pequeña- un efecto positivo en su vínculo con sus partes interesadas internas y externas, o stakeholders.

    @xiomarayamil

  • La percepción de equidad de género en la profesión de la comunicación tiene sus variantes en la región, tanto por las características culturales propias de cada país, como por las diferencias de visión entre ambos sexos. Mientras que para las féminas las barreras más fuertes están a nivel organizacional y profesional, para sus colegas masculinos la culpa la tienen las características individuales de ellas.
    El estudio bienal LatinAmerican Communication Monitor (LCM 2020-21), de EUPRERA, presentó un avance de sus resultados, a propósito del Día Internacional de la Mujer. En este informe se muestran las inclinaciones entre géneros, en cuanto a desigualdades y discriminaciones en el campo profesional así como la conciencia del llamado techo de cristal (barreras no reconocidas que impiden el ascenso de la profesional en la jerarquía), así como sus causas y responsabilidades a nivel individual, organizacional y profesional.

    En el mismo se enfatiza que las empresas en general y la industria de las relaciones públicas y las comunicaciones en particular han promovido el debate sobre el tema a partir de su establecimiento como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Las cuestiones de género siguen siendo una preocupación particular en una industria donde si bien en los últimos años ya en un 65 % de los departamentos y agencias de comunicaciones las mujeres son la mayoría; las posiciones de liderazgo no superan el 56,9%”.


    Los más bajos niveles de afectación personal se manifiestan en Venezuela (22%), Colombia (31,1%) y República Dominicana (34,5%). De otra forma ocurre con las comunicadoras de Argentina (51,3%), El Salvador (51,2%), Ecuador (50%), Perú (50%) y Costa Rica (50%), quienes identifican en sí mismas la incidencia del techo de cristal.

    Otra de las significativas diferencias en la región es la identificación de mejoras en equidad de género en cada país, durante los útimos 5 años con Perú liderando ese ítem (78,5%), a diferencia de Uruguay (55,1%). Y en cuanto percepción de haberse hecho lo suficiente para el desarrollo y ascenso profesional de las mujeres que laboran en la comunicación estratégica y relaciones públicas, se manifiesta el mayor esfuerzo en Venezuela (57%) y el menor en Brasil (8,7%).

    El techo de cristal para las profesionales de la comunicación y las relaciones públicas -según lo muestran los resultados del LCM 2020-21- tiene entre sus principales causas:
    • Las organizaciones no ofrecen suficiente flexibilidad para ocuparse de las obligaciones familiares.
    • Las organizaciones promocionan a los empleados basándose en políticas informales, sin transparencia.
    • La profesión carece de redes específicas y programas de desarrollo para las mujeres.
    • La profesión carece de roles femeninos motivadores.
    Y mucho menor grado se argumenta que las mujeres que no consiguen ascensos no tienen las competencias necesarias para los niveles más aptos, o carecen de la ambición requerida para alcanzar niveles senior. Un 50,5% de los hombres cree que el techo de cristal afecta a la profesión de comunicación frente a un 62,9% de mujeres que opinan en este sentido.
    El LatinAmerican Communication Monitor forma parte del Global Communication Monitor, estudio mundial creado y liderado por la European Public Direction and Research Association, EUPRERA. Participan 30 mil profesionales de 80 paises y desde 2013 se ejecuta bienalmente el capitulo latinoamericano. Para acceder al informe especial sobre techo de cristal y comunicación puedes visitar https://latincommunicationmonitor.com/

  • Para el empresario y promotor social, son los valores y no las competencias técnicas los pilares clave en la articulación de actores que motorizan el negocio.

    Para proponer y ejecutar acertadas políticas y acciones en materia de responsabilidad social en un negocio, no sólo es imprescindible conocer la razón de ser del mismo, lo que hace. Es fundamental comprender y escuchar una de sus principales voces: el empresario. El sello y la filosofía organizacional en la materia necesitan estar en sintonía con su pensamiento y su actitud ante el nexo del negocio con la sociedad.

    Presento aquí la entrevista que realicé a Alberto Vollmer, empresario venezolano, presidente de Ron Santa Teresa y quien desde hace varios años figura como agente de cambio de notorio impacto social, gracias al Proyecto Alcatraz. Fue invitado especialmente para compartir su experiencia y su perspectiva a propósito del tercer aniversario del programa Responsabilidad Social Hoy, transmitido online todos los lunes por Fedecámaras Radio, emisora especializada en economía y negocios.

    ¿Qué lleva a un empresario a ocuparse de la responsabilidad social?

    _ Quiero responder desde dos ángulos porque generalmente se piensa que la responsabilidad social es todo lo que la empresa hace. Normalmente se piensa en entorno y comunidad, pero hay  una responsabilidad implícita del empresario y es el empleo formal. Está demostrado en el mundo que ese empleo formal te da acceso a educación, a servicios, a salud y a una cantidad de cosas que das por sentado.

    Ilustra esa idea con una anécdota familiar:

    _ Una noche rezando con mis hijos estuve con el tema de los actos de misericordia: dar de comer al hambriento, dar de tomar al que tiene sed, visitar al enfermo, etcétera. La mañana siguiente cuando los llevo para el colegio, el más pequeño me dice papá ¿cómo hace uno eso de lo que rezamos anoche? … y justamente pasamos frente a una persona que estaba viviendo en la calle y le digo ves uno tiene que tomar la oportunidad y traerle comida, ropa a esa persona. Y lo hicimos un tiempo después.  Pero me quedo pensando y en la noche le dije que le tenía una mejor respuesta: La mejor forma de hacer esas cosas es a través del empleo, porque es cuando le das la oportunidad de trabajar a una persona y así acceso a vivienda, bebida, comida, salud, a educación, a un futuro. 

    Después de eso explica que hay una segunda fase,  y es el hacer en la comunidad:

    _ En el caso de Santa Teresa conocen la historia del Proyecto Alcatraz, el cual es un proyecto de rehabilitación y de reinserción de miembros de bandas delictivas.  No solamente es para ellos, en realidad a quien estás beneficiando también a la comunidad porque deja de estar  asediada por el hampa.

    _ Empezamos a trabajar con bandas y esto nos llevó naturalmente a las cárceles. Hoy en día estamos en 29 en todo el país, con más de 2 mil muchachos jugando Rugby, deporte que no es común en Venezuela. Lo usamos como plataforma de transformación mediante la enseñanza de 5 valores: respeto, la disciplina, el trabajo en equipo, el espíritu deportivo y la humildad.  Hay otro proyecto que se llama casas blancas y es otro tema de remodelación y de intervención de espacios públicos en las zonas populares alrededor de la Hacienda Santa Teresa.

    _ Básicamente las empresas pueden y tienen muchísimo que hacer porque son herramientas extraordinarias de transformación. Es el llamado que tenemos todos los empresarios y todas las empresas en Venezuela.

    Si, ser agentes de cambio de alguna manera. Y toda esta historia que has resumido y es bastante larga muestra lo multidimensional del Proyecto Alcatraz, según se observa en el website de Santa Teresa.  Ha sido referente y motivación para que centros académicos fuera de Venezuela a nivel global se hayan avocado a estudiar el modelo que ustedes desarrollaron.  ¿Qué ha significado para una empresa que tiene más de dos siglos de trayectoria y un impacto en la historia económica de Venezuela, el contar con un proyecto de ese alcance y ese impacto como es Alcatraz?

    _ Yo diría que sobretodo es un privilegio porque nos ha acercado a realidades muy duras y realidades. Nos ha dado ese acceso no solo a ese dolor sino al potencial enorme, infinito, de los seres humanos, específicamente de los venezolanos. Y te hablo específicamente de los privados de libertad porque tú no te puedes imaginar cómo han abrazado el tema de los valores. Lo que te dicen es “uno los tenía allí pero estaban tapados por algo y llegó el proyecto Alcatraz y nos los volvió a redescubrir”. El rugby, como decía Churchill, es un deporte de bestias jugado por caballeros. Los privados de libertad lo valoran y cada uno de ellos es una historia de redención, de éxito que toca lo más profundo y yo diría que ese es el gran privilegio que nos ha dejado proyecto Alcatraz.

    Vollmer cuenta el origen de la conocida iniciativa social, con énfasis en un momento muy particular y humano:

    _ El proyecto Alcatraz nació de un asalto a mano armada en la hacienda. Nosotros terminamos buscando los personajes y les ofrecimos reponer la falta con trabajo. Luego nos dimos cuenta que si no incluíamos la banda enemiga el problema seguiría allí así que la captamos. Un día, por una situación que sucedió entre ellos decidimos meterlos en un cuarto sin decirle a ninguno de los dos que el otro lado iba a estar. Y cuando los teníamos en esa habitación  los reto y digo que sabía que ellos eran lo suficientemente valientes como para matarse, pero quería saber si eran lo suficientemente valientes como para perdonarse. Allí salió la frase “el perdón es más valiente que la venganza”.

    Sucedió que dos líderes de las bandas, los más peligrosos, terminaron dándose la mano. Fue un momento de enorme suspenso.  Se la dieron sin verse a los ojos  y estuvieron durante más de un minuto así. Luego pasaron al codo, del codo al hombro, de este al mentón hasta que se cruzaron las miradas y es allí donde se dijeron, los dos,  ¡si va! 

    _ Años después caí en cuenta, que ese silencio y esa espera y ese tiempo en el que no lograban verse es justamente la razón tomando control de las emociones. Y yo creo que en Venezuela ese es el gran reto que tenemos, lograr que la razón tome control de las emociones.

    Explicó que tras ese perdón cara a cara entre los dos líderes siguió el resto de los miembros de ambas bandas. “Comenzaron a abrazarse y decirse ¿cómo fue que comenzó esto? Luego se corrió la voz por el municipio y el poco tiempo teníamos 6 bandas haciendo cola. Fue realmente impresionante y  te da pie para pensar que a nivel nacional se puede lograr. Que Venezuela está en capacidad de de un reencuentro y lo hemos podido ver en las peores circunstancias, quizás por esa polarización que lo único que ha hecho es hacer daño”.

    Para el empresario y líder social esta experiencia sintetiza lo que es la transformación humana. Una vez más me digo que es eso que tanto nos hablaba el profesor Emeterio Gómez, a partir del perdón y a partir del tocar y meterse en la parte dura del ser humano y aceptar al otro como un legitimo otro.

    El peso de los valores en la ecuación social

    A partir de la pandemia y de todo lo que ha sido el efecto del Covid-19 a nivel global una de los temas en los asuntos que más se ha insistido globalmente es el tema de la inclusión y especialmente en el trabajo. Pareciera ser que el mundo ha cambiado tanto que va a quedar mucha gente por fuera del sistema laboral por no tener las competencias. ¿Qué desafíos implica para el empresariado venezolano después padecer tantas complicaciones?

    _ Creo que el desafío que tenemos los venezolanos está en las competencias no solamente técnicas. Siempre hablo que para contratar a una persona a las competencias técnicas le sumes la experiencia y multiplicar por las actitudes. Esa ecuación la elevas a la potencia de los valores. Es decir competencia + experiencia x actitud y elevado a los valores. El tema que tenemos por delante en Venezuela hoy en día tiene que ver con esos 4 elementos. Ha habido una pérdida de capacidad ejecucional, se nos ha ido mucha gente del país y poder reconstruir esas capacidades va a requerir de un gran esfuerzo y tiene que ser mancomunado entre empresa, sector privado, academia. Por supuesto el entorno regulatorio tiene que empujar en esa misma dirección, empujar en el proceso, que sea mucho mas habilitador y no un obstáculo.

    _ Por ejemplo la Ley de Ciencia y Tecnología tiene un gran componente de capacitación y la del 2005 fue una de los mejores del mundo. Durante esa etapa, del 2005 al 2010, tuvimos una inversión enorme en tecnología y en formación, siendo uno de los grandes habilitadores.  Hay que regresar a un entorno que facilite y genere los incentivos para que empresas y academia inviertan y apuesten al futuro del país.

    De hecho recuerdo que tienen una Escuela Técnica allí en los terrenos de la Hacienda Santa Teresa

    _ Si. tenemos una Escuela que se llama Henry Pittier y se hizo en alianza con la Cámara Suiza Venezolana y las empresas que forman parte de la misma. Hoy en día es una escuela en capacitación técnica mecánica y eléctrica.

    Por eso decía que la labor de ustedes es multidimensional ya que trabajan también en emprendimiento y turismo en la zona de las Casitas Blancas.

    _ Si, justamente era un sueño mío desde hace años porque hacía mucho tiempo que había trabajado en la zona de Carapita. Yo soy ingeniero civil y comienzos de los 90 había montado un taller de construcción popular porque quería enseñar a la gente a embellecer  su entorno. Venía con esa idea de los pueblos del sur de España con sus casas blancas y una estructura urbana parecida a los sectores populares nuestros para que fueran más bonitos, darles servicios atractivos para el turismo. Con esa idea en mente y con la empresa detrás tratamos de hacerlo con tres sectores del Municipio Revenga, comenzando un proceso de friso y pintura junto con la comunidad y con los arquitectos.

    Relata que han hecho esfuerzos de acupuntura urbana con la intervención de espacios públicos y cerca de 1.000 casas. «De verdad da muchísimo gusto porque entras allí y sientes que estas en otro mundo.  Si vives en un entorno sano, agradable e incluyes a los malandros en el proyecto Alcatraz, ese espacio seguro atrae inversión, capacidad asociativa, turistas. Los mismos malandros empiezan a protegerlo y sucede un proceso de reforma del sector», agregó el entrevistado.

    El Proyecto Alcatraz forma parte del portafolio social de la Fundación Santa Teresa, brazo social de la empresa Ron Santa Teresa.

    De alguna u otra manera así se es catalizador de cambios. Aquí vemos claramente el ejemplo del empresario catalizador de cambios, la comunidad, la vida de las personas, los trabajadores a través de un sistema de valores y también a través de un producto que genera una marca y genera una proyección del país mucho más allá del turismo y del petróleo como lo es la marca Santa Teresa. ¿Qué ha significado para ti como persona que nace en el entorno de una familia que tiene vocación social, el proceso de aprendizaje y de integración de la vocación de negocios con la responsabilidad social?

    _ Creo que esa es la mejor inversión a futuro. Uno como empresario aprende a invertir en el futuro y parece mentira pero una empresa que le va bien frente a un entorno que le va mal, no tiene futuro. El tema es que si esa empresa quiere que le vaya bien en los próximos 200 años tiene que asegurarse de que su comunidad, su entorno también avance igual que la empresa. Yo creo que ese es el mayor aprendizaje y por eso uno tiene que invertir en la gente, en su comunidad, en los valores. Muchas veces uno contrata a la gente por lo que sabe hacer y deja en segundo lugar los valores. Y una de las cosas que hacemos en Santa Teresa es contratar sobre la base de los valores. Porque las cosas que hay que hacer uno las aprende a hacer. Las competencias se aprenden más rápido pero los valores están o no están. Para mí, cuando unes esas dos cosas, el quehacer de la empresa y la inversión social, tienes una fórmula ganadora para el futuro.

    «Es un privilegio acceder al potencial de los seres humanos»

    Alberto Vollmer

    Escucha la entrevista completa haciendo click AQUÍ

  • Distintos análisis coinciden al señalar el impacto negativo de la pandemia en la economía global y en la calidad de vida de la población. El retroceso es tan abismal que el Banco Mundial identifica a los “nuevos pobres” como grupo emergente: 88 millones de personas empujadas hacia la pobreza extrema. Y es que, desde los primeros momentos del confinamiento masivo líderes mundiales afirmaban que desde la Segunda Guerra Mundial no ocurría una situación de tal magnitud y gravedad.
    Latinoamérica fue la última región del planeta en contagiarse de Covid-19 o coronavirus, y actualmente tiene a dos de los cinco países del mundo con mayor número de casos (Brasil y México). Y experimenta la peor crisis económica de los últimos 120 años, con una contracción de casi 8%.
    Desde estas líneas nos permitimos avizorar elementos para comprender esa incidencia en América Latina y su significado para el ciudadano común, ese que no está familiarizado con cifras y gráficos.


    OPCIONES DE CAMBIO
    Una de las principales consecuencias es el cambio. Sí. A nuestro juicio, es la gran lección. De un día para otro la vida cotidiana se transformó radicalmente. Nadie y nada se escapó. Se hizo imprescindible la aceptación y la actitud de conocer e informarse de qué se trata lo que está ocurriendo para buscar soluciones o aliados que permitieran adaptarnos, resolver y seguir adelante. Alinearse con el llamado “gran reset o reinicio” es estar dispuesto a la reinvención en cualquier forma o ámbito.
    Además, la vida digital ya no es opcional. Hay que convivir con ella y adquirir herramientas que permitan generar ingresos como empleado o como emprendedor. Sin embargo, es considerable el retroceso en materia de brechas. No todos tienen posibilidades de educarse o de trabajar en línea, desde casa, al carecer de servicios, de recursos tecnológicos y de capacitación. A ello se suma que en los próximos cinco años habrá 85 millones de puestos de trabajo menos en el mundo, como consecuencia de la recesión y del aceleramiento de la automatización de procesos que … (leer más)

  • Para cerrar el ciclo 2020 del programa Responsabilidad Social Hoy en Fedecámaras Radio organizamos un interesante foro con Charo Méndez y Tomás Páez Bravo, ambos sociólogos y autores, con mucho por comentar a partir de sus permanentes estudios en estos temas. Ella reconocida experta en Responsabilidad Social Empresarial en el país. Él, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, y actualmente investigador del quehacer de la diáspora desde su residencia en España.

    Charo Méndez
    Tomás Páez Bravo

    PODCAST: El audio de esta y de todas las entrevistas anteriores las puedes escuchar AQUÍ o en el sitio de la emisora Fedecámaras Radio.

    Ambos coincidieron en señalar la demostración del factor fortaleza y reinvención del venezolano, dentro y fuera del país, desde los primeros momentos del confinamiento originado por la pandemia, en un contexto de alta complejidad e incertidumbre.

    2020: Fortalecimiento y resiliencia como gran aprendizaje

    Ante la inusitada situación emergieron atributos como fortaleza y capacidad de maniobra. Estos se volvieron protagónicos y quedó claramente demostrado según lo explicaron casi al unísono los invitados a nuestro encuentro semanal con la audiencia de Fedecámaras Radio.

    Páez lo observa a través de los 6 millones 200 mil venezolanos que han migrado (20% de la población) y que ocupan la atención de sus investigaciones. Ellos han inventado de todo, para vivir y ayudar a otros a vivir. 

    Mientras que Méndez resalta la gran capacidad de emprendimiento y de dar respuesta rápidamente a los imprevistos de las personas que permanecen en Venezuela. Encarar velozmente todo lo que se ha debido resolver. A 15 días de comenzar el confinamiento ya habían surgido iniciativas de distintos tipos.

    Empresarios como héroes

    Los dos coincidieron en que esa capacidad de dar respuesta fue muy reveladora durante el 2020, y no solo aplicó para el ciudadano. También hay que reconocer el gran esfuerzo de las empresas venezolanas en mantenerse operando en una situación tan adversa localmente, y en enfocar su atención hacia su gente, sus trabajadores. Muchas han mostrado flexibilización y disposición a realizar cambios, como el teletrabajo, los protocolos de bioseguridad y ayudar al empleado para trabajar en casa, dándole apoyo técnico, emocional y formación, a distancia.

    Más que dotación de recursos financieros lo que destaca es el apoyo del su talento y de su logística para atender inmediatamente la emergencia humanitaria del país, dijo Charo Méndez.

    Mientras que Tomás Páez, además de coincidir con ese planteamiento agrega la conveniencia de convocar un gran consenso global para un programa de responsabilidad social al que se sumen las grandes empresas venezolanas, colombianas, peruanas, ecuatorianas para que incorporen el potencial que representa la diáspora. “Cooperar es el complemento a competir, no una moneda contraria”, agregó.

    Desafíos sociales a encarar para el 2021

    Sin duda señalan que el principal reto para el 2021 es mantener las empresas abiertas, prestando servicios y generando empleo.

    El profesor Páez indicó que el sector privado podría fácilmente involucrarse con ese proceso de integración regional, a fin de mejorar sus relaciones y vínculos con otras empresas o sociedades.  Pero de mantenerse las condiciones sin cambios la diáspora seguirá creciendo y será cada vez más difícil hacer negocios en el país. Esto es una gran desventaja pero también es una tremenda oportunidad de relanzamiento.

    Por su parte, en este contexto la investigadora agregó que el teletrabajo se mantendrá durante el 2021 y que el sector empresarial debe seguir buscando alianzas y formas de crear y crecer en medio de toda adversidad.

    El tema ambiental también se ha tornado estratégico y de eso no se escapa Venezuela. Hay que atenderlo en cualquier país, dice Méndez, sólo que aquí se suma la emergencia humanitaria, a la cual se puede responder con talento. Por ejemplo crear bancos de medicamentos o de alimentos. El sector empresarial también debe avocarse a lograr una solución política y esto lo puede hacer al apoyar en términos de movilización y en términos de mensaje.  Resalta el avance que ha tenido Fedecámaras en ese aspecto, con las recientes iniciativas sobre acuerdos y negociación para la paz.

  • El momento de la reinvención, o del “gran reinicio”, llegó para quedarse. Casi nadie en este planeta escapó al impacto del confinamiento masivo. Yo tampoco. Y decidí esforzarme para presentar el resultado hoy, 5 de diciembre, día de mi cumpleaños y a la vez día del profesor universitario en mi país, Venezuela.

    Quiero contar que como docente y comunicadora este tiempo acentuó mi viaje en la dimensión punto cero. Es decir, estando en casa pisé el acelerador en ese andar, sumándole reflexiones sobre el quehacer, la vocación y la “nueva realidad”.

    Yo había incursionado, sin prisa y sin pausa, en el uso de recursos digitales mucho, pero mucho antes del Covid-19. Me era familiar acudir eventualmente a la video conferencia para dar alguna clase cuando viajaba, para brindar coaching en forma remota a un joven migrante profesional, para resolver una reunión de equipo; o bien para liderar el desarrollo de una comunidad virtual regional. Pero eran opciones dentro de una agenda abundante de presencialidad. Ahora la vida en línea se instaló como imprescindible, catalizando transformaciones.

    He aquí el giro de este sitio web, con su nuevo dominio punto com. De blog que divulga contenido útil o de interés sobre los actores sociales, desde una perspectiva académica y técnica, ahora pasa a ser una plataforma integral en responsabilidad social, comunicación y liderazgo de sí. Desde mi identidad como profesional Senior, este espacio pretende conversar y a la vez dar apoyo, a personas y organizaciones que protagonizan transformaciones: los activistas, estudiantes, emprendedores, profesionales con propósito, empresarios y el ciudadano consciente. Son agentes de cambio.

    Si eres ese lector que frecuentaste el blog, podrás seguir consultando los contenidos sobre actores sociales que durante cinco años lo caracterizaron y se mantienen, sumándole más conocimientos, análisis, casos o reflexiones. Si te acercas por primera vez, te digo que el objetivo de este emprendimiento digital es proveer conocimientos, servicios y productos a personas, organizaciones sociales y empresas que necesitan la construcción de su propósito, potenciar su valor social y fortalecer la comunicación.

    Las tres “Tes” o esferas de apoyo

    En esta evolución se interconectan tres nodos de servicios: Te enseño, te asesoro y te acompaño. Por razones metodológicas y prácticas, están separados, pero perfectamente pueden interconectarse de acuerdo a las necesidades propias de cada persona.

    Al decir Te enseño te hablo de mi aula virtual, a tu disposición. Con este servicio establezco contigo el compromiso de guiarte, proveerte, o canalizar los conocimientos que requieras, identificando primero el real objetivo pedagógico. Aún tratándose de herramientas prácticas, funcionales, tendrá un sello de enseñanza con profundidad e impacto cogsnocitivo. Vale tanto para quien se acerque con un objetivo individual – como la necesidad de fortalecer una competencia profesional o tutoría para resolver un tema académico- o un objetivo grupal, cuando se trata de organizaciones.

    Con la esfera Te asesoro me presto a servir como consultora y apoyar con el desarrollo de proyectos o soluciones puntuales. Ha sido fructífero el aprendizaje en la larga experiencia junto a quienes toman decisiones en las organizaciones, como los CEO y mandos medios de empresas nacionales, multinacionales y organizaciones empresariales sin fines de lucro (gremios, asociaciones civiles o patronales).

    Y la tercera es Te acompaño. El ejercicio del coaching y la mentoría significa estar allí, activamente presentes, conversando, enfocados en aquello que necesitas transformar en ti, en el equipo o en la organización.

    También más allá de las Tres Tes esta plataforma ofrece contenidos y herramientas descargables (*) de tipo informativo, instruccional, orientador, de profundidad, análisis o tips; y la conexión con productos multimedia de origen externo, propio o de terceros con quienes me vinculo como Fedecámaras Radio o el LatinAmerican Communication Monitor.  

    El desarrollo de este emprendimiento en línea, para que crezca y se fortalezca tiene como fin además ser sostenible. Te enviaré un presupuesto. Primero debes hacer click aquí, detallando lo que necesitas. Te ofrezco una primera sesión gratuita para conversar y precisar.

    Con este relanzamiento o gran reinicio personal concluyo meses de trabajo dedicados a la evaluación, la reflexión, estudio de herramientas, testeos, elaboración y pruebas de cada detalle de este sitio. Ha sido una labor individual en casi en 100%. Pero no toda. Mi agradecimiento total a tres emprendedores ampliamente conocedores del quehacer digital por su apoyo técnico y sus orientaciones Yelitza Zambrano, Maria Lorena Zambrano y Carlos Muñoz.

    La síntesis de esta nueva etapa es: aportar a tu Propósito. Desde aquí te apoyo en tu crecimiento como persona, profesional, activista o líder organizacional una ruta que cada vez con mayor fuerza se harán presentes en la vida actual: la integración de lo que el mundo necesita con lo que te apasiona a partir de aquello en lo que eres bueno.

    (*) próximamente

    He acudido a Xiomara en momentos muy puntuales, tanto en lo personal, como en lo profesional. En todas esas oportunidades, sus palabras, sus consejos y su acompañamiento han sido de gran ayuda para mi. Siempre muy acertada. Firme cuando tiene que ser firme, pero con mucho respeto y profesionalismo»
    Yajaira, líder ONG


  • ¿Qué ha pasado con la comunicación en las organizaciones en tiempos de coronavirus?

    Hacer investigación en ciencias sociales, y promover ese interés en los estudiantes, es algo que hago con mucho gusto y entrega. Procuro motivar en ellos un sentido de dirección y de propósito más allá del cumplimiento de formalidades académicas, con una pregunta clave: ¿qué huella quieres dejar con tus conocimientos?

    Siendo que el año 2020 probablemente será recordado como un especial momento en la larga historia de la humanidad, insistí en producir contenido a partir de casos concretos. Quizás pudieran ser referentes para análisis posteriores a estos tiempos de Covid-19 o coronavirus. Y ser útiles, dentro y fuera del espacio universitario.
    La propuesta tuvo receptividad y se realizaron varios estudios coincidentes en el propósito de explorar la interacción de las organizaciones con sus grupos de interés durante los primeros meses de la cuarentena. Se trabajó especialmente con pequeñas y medianas empresas y los resultados fueron bastante interesantes. Incluso hubo retroalimentación directa a algunos de los líderes que colaboraron al permitir que estudiantes escudriñaran un poco en su espacio. En contraparte, obtuvieron al final pistas o ideas constructivas para un mejor relacionamiento con sus stakeholders clave y para la gestión de sus comunicaciones con un sentido estratégico, entre otros aspectos.
    Aunque no son concluyentes, los resultados obtenidos permitieron identificar aspectos coincidentes en el comportamiento comunicacional de las Pyme durante los primeros meses de la pandemia. Comparto algunos de ellos:


    La tecnología como mediadora de la comunicación: WhastApp como líder
    Ante la velocidad de los acontecimientos que desembocaron en una paralización parcial o total de las actividades habituales de los negocios, el uso de la tecnología ocupó un contundente protagonismo de las relaciones sociales. Ya lo hemos vivido, observado, e incluso leído con frecuencia en los medios digitales y redes sociales.
    Y entre los recursos existentes hay una notable preferencia por el uso de la aplicación WhatsApp, por encima de aplicaciones de video en línea como Zoom, Skype, Facebook Messenger o Google Meet. En algunos casos la comunicación de la organización ha llegado a ser 90% remota. Esa aplicación se convirtió en una herramienta mediadora de las relaciones interpersonales y grupales, que en el caso de las empresas estudiadas ha sido fundamentalmente con propósitos de difusión de novedades e instrucciones. En palabras de un líder organizacional: “los grupos de WhatsApp han sido claves para mantener la comunicación efectiva”.

    La necesidad de adecuar procesos administrativos y operativos al teletrabajo, o de crear procedimientos nuevos fortalece el rol de la comunicación.
    En esa necesidad de acceso e inmediatez para ir resolviendo las situaciones imprevistas, la aplicación WhatsApp resultó ser altamente funcional. La comunicación en las organizaciones durante los primeros meses de cuarentena tuvo un repunte en su dimensión administrativa, al surgir la necesidad de crear nuevas normas y nuevos procedimientos. La perspectiva de la comunicación de Maturana como fenómeno de coordinación de conductas se acentuó para poder resolver, en forma remota, la urgencia por articular a los equipos de trabajo y toda la logística operativa de la organización. En las empresas que proveen servicio se evidenció más el énfasis en comunicar para instruir sobre el rediseño o reingeniería de las actividades. Decirle en forma clara a cada trabajador qué hacer, cuáles son las medidas a seguir e ir tomando decisiones con la mirada puesta en la productividad, en medio de las circunstancias.
    Pero cuando no se tiene consciente el rol que juega la gestión de la comunicación en los procesos internos productivos y administrativos, emergen grandes brechas y ruidos que retrasan en las personas la fase de adaptación, imprescindible antes de llegar a la acción. En los casos vistos, ocurrió.

    Las debilidades de la cultura organizacional quedan a la vista y no las resuelve la comunicación
    Lo expuesto en el punto anterior guarda una estrecha relación con el manejo de la cultura organizacional, previo a la emergencia ocasionada con la llegada del Covid-19 o coronavirus a nuestras vidas. Una vez más se evidencia que una crisis toma por sorpresa y pone en evidencia la necesidad de contar con un plan y una cultura cohesionada. Si estás claro cómo está tu clima organizacional, lo has monitoreado, te has ocupado de fortalecer valores y fomentar el sentido de pertenencia, la reacción de tu ecosistema organizacional ante una coyuntura es más llevadera. Pero si ya tenias fallas estructurales silentes, y un manejo improvisado de tu comunicación interna, no las vas a con el simple uso de herramientas tecnológicas. Como bien lo expresó un informante en una de las empresas estudiadas, dedicada a las artes gráficas “Hay desinformación por falta de formalidad. Muchas veces no sabes lo que está pasando en el trabajo sino te lo cuenta otra persona, no te enteras. Hay una enorme falta comunicación”.
    Hubo coincidencia en las reflexiones realizadas por personas que ocupan puestos de decisiones estratégicas, al señalar como aprendizaje la importancia de contar con políticas en materia de comunicación, estrategias y cohesión en los mensajes. Estar preparados y no quedarse resolviendo solo con el uso de la tecnología más asequible, ni dejarle toda la responsabilidad al óptimo funcionamiento de una plataforma.


    Si tu cultura organizacional es consistente, cohesionada, la adaptación a nuevas modalidades de conexión y seguir operando, es más fluida.
    El desempeño comunicacional del líder y de los mandos intermedios determina la calidad del flujo comunicacional Esta idea conecta con los hallazgos del estudio global sobre los trabajadores y su resiliencia a raíz del Covid-19, desarrollado por investigadores de la Universidad de Harvard (Hayes, Chumming & Buckinham, 2020) el cual refiere como expectativa central la transparencia y claridad en las acciones e informaciones se les transmite. Las personas necesitan que sus líderes les hablen en forma clara, directa y detallada, sin endulzar la realidad. El encarar los cambios y las cosas tal como son, les hace percibirse más resilientes. Que tu CEO te diga “vamos a prepararnos para lo peor” es preferible a las palabras dulces o la retórica vacía de contenido útil.
    ¿Y qué pasa si eso no ocurre? Si bien en las referidas investigaciones de mis estudiantes hubo alusiones al flujo de informaciones recibidas, se percibió insatisfacción por el tono del flujo informativo, y la insuficiencia de respuestas ante un clima de alta incertidumbre. La orientación del contacto desde la alta dirección del negocio (no hay conversación, solo transmisión, difusión) o desde los mandos intermedios ha sido predominantemente vertical.
    Si los líderes tienen el criterio y ha desarrollado habilidades comunicacionales especialmente la escucha activa, la activación remota es más fluida. El feed back y la verificación de la compresión del mensaje se hace imprescindible.
    En este aspecto es clave empoderar a los mandos intermedios y establecer cuál es su papel para contar con una línea y una política comunicacional cohesionada y entendida. Las empresas de servicios lo requieren ahora más que nunca ya que el contacto con clientes y otros stakeholders puede ser desde cualquier punto o persona visiblemente identificada como miembro de esa organización.
    Y aún así, se puede dar el caso de que a pesar de identificar una actitud distante y autocrática en los líderes o percibir mensajes poco cohesionados, las personas que laboran en una organización pueden seguir motivadas a esforzarse al máximo para adaptarse a la nueva realidad y procurar que la misma siga adelante. Eso ocurre cuando lo que ellas hacen allí, ejerciendo su talento, guarda una estrecha relación con lo que personalmente tiene significado directo con el propósito de su propia vida. Este interesante hallazgo coincide con los datos del referido estudio de Harvard, en el cual encuestaron a 25 mil trabajadores en el mundo. Mayor engagement con el negocio, si hay relación directa con lo que me gusta hacer.

  • La solidaridad de las celebridades en tiempos de pandemia, un análisis
    Los personajes famosos son actores sociales con alta capacidad de influencia para activar la solidaridad, tal como ha estado ocurriendo en estos tiempos de Covid-19. Sobre los artistas latinos y su responsabilidad social en este análisis realizado para La Nota Latina.

    En el mundo del espectáculo se han manifestado, en múltiples ocasiones, la  solidaridad y el apoyo voluntario a las causas sociales. Sin ir muy atrás en la historia, se rememora y cita aún el celébre concierto Live Aid de los 80. O se escucha por ahí, muy eventualmente, el tema “We are the world” liderado por Michael Jackson y Quincy Jones. Pocos recordarán la versión latina, para la misma época, con la canción “Cantaré, cantarás”.  No se hablaba de responsabilidad social, pero si existía ya la noción del significativo aporte de las celebridades para mitigar el pesar colectivo. En aquel entonces, la hambruna en África y la provisión de fondos para las iniciativas de UNICEF por los niños de la región.

    La pandemia causada por el Covid-19 o Coronavirus, nos ha permitido identificar aspectos novedosos, interesantes, en ese afán de ser parte de la solución y no del problema. Durante todos estos meses hemos observado desde la usual acción de ponerse los patines para ayudar a socorrer la emergencia –como suele suceder tras un desastre natural- hasta iniciativas más estratégicas, que aún no concluyen porque lamentablemente la lucha no ha terminado. El enemigo sigue allí.

    Hemos visto distintas formas de plegarse a una o varias de las tres etapas que se definen en las estrategias de comunicación para el cambio social: informar, sensibilizar para tomar conciencia, actuar.  Por ejemplo, en los primeros días posteriores a la declaración de cuarentena,  cuando muchos tuvieron que quedarse en el sitio donde estaban, vimos el improvisado concierto de Juanes y Alejandro Sanz. Al igual que tantos, tuvieron que suspender agenda de conciertos, e improvisaron un Live… (leer más)